Esfinges

Publicado en Mugalari, Gara 11/01/11

 La debilitada conexión entre arte y sociedad quedó solidificada hace tiempo como una esfinge. Para muchos autores se convirtió en una dolencia crónica y todavía hoy resulta ser una trampa mortal para los debates que surgen alrededor del arte, como un socavón insondable que espera pacientemente que caigan en él todo aquel o aquella que se manifiesta sincera (¿e ingenuamente?) desde la inquietud trascendente de su práctica artística. 
Mientras, la creatividad, como un soniquete perfecto en la letanía de la innovación y de las nuevas formas del mercado, arrebató el espacio especulativo por el que transitaban los artistas arrojando una presión desconocida sobre el ámbito artístico, todo ello en un escenario en el que las nuevas tecnologías deberían ser guía y soporte. No solo los Ministerios de Cultura se convirtieron en ministerios de la industria cultural, si no que la Universidad, con el paso del tiempo, se ha ido afianzando como la granja - laboratorio del nuevo sistema de producción. 

Por su parte, las políticas culturales han entendido eso de la “transversalidad” como la disculpa perfecta para la abracadabrante transformación del malestar que transmite el arte y lo social en “proyectos de conexión entre arte y sociedad”. En esta lógica perversa que consiste en hacer negocio con la sincronización de los malestares, vemos cada vez más claramente cómo una mercadería diversa y colorista ha conseguido transformar la responsabilidad de los primeros proyectos relacionales o de las pioneras agencias creativas en comparsas de un tenebroso carnaval de precarización laboral y privatización de la imaginación.

Querer contar TODO esto en una columna es, sin duda, una muestra de osadía y de inmodestia. Intentar explicar TODO lo que nos sucede cuando el panorama resulta tan complejo es, seguro, un absurdo. El problema es y será encontrar el espacio para enunciar con libertad la osadía o el absurdo, porque los espacios de disenso desaparecen y su vacío nos devuelve la imagen de la esfinge.

2 comentarios:

Félix Pérez-Hita dijo...

Este tuyo es un espacio de disenso, y hay que felicitarse de que haya, por ahí perdidos, muchos más como el tuyo, en distintos frentes. Hay que hablar de todas estas cosas, intentar que esos problemas hablen por nuestra boca, por nuestras manitas, que nos salgan como chispas eléctricas de los dedos. Animarnos a pensar en común, sin miedo y sin ánimo de distinción, sino para dar modestamente ejemplo. Un abrazo. Nos vemos. Seguimos en ello. Suerte y salú. Félix.

mokoyote dijo...

Compañero !!, menos mal que lo lee alguien. Esto comenzó queriendo ser un blog secreto, así que disfruto mucho viendo cómo se deshace esa intención a través de comentarios como los tuyos o de gente que me comenta que ha llegado a él sin conocerlo...
Pues sí, de fondo a esta columna está la próxima desaparición del suplemento cultural de Gara, "Mugalari", una pérdida importante...
Sólo me queda una columna más... y no será de despedida, será el comienzo de una nueva etapa. Abrazoooo!