Monumento a la Transformación

Publicado en Mugalari, Gara 19/03/09

El proyecto “Monumento a la Transformación”, se detiene en Gasteiz dentro de su itinerario expositivo. La transformación social en los países que vivieron un cambio político es el tema de esta propuesta que recoge ecos y huellas de estas sacudidas sociales, de sus consecuencias, de sus traumas y de nuevas estrategias de supervivencia.
Un verdadero Mapamundi geopolítico.

Cada vez más frecuentemente las exposiciones son una parada transitoria en el proceso de un proyecto artístico. Esta circunstancia, que se abre paso en el territorio de la producción cultural, nos llevaría a abordar la necesaria crítica de los formatos expositivos, a detectar la sobrecarga de exposiciones en el panorama institucional de las artes y, consecuentemente, a entender las actuales políticas culturales como encomiásticas y centradas en la idea de exhibición como celebración y como punto final.
Quizá sea esto lo primero que haya que comprender al acceder a una exposición como “Monumento a la Transformación”, que pasa por ser un eslabón más de una propuesta amplia, multiforme, firmemente apoyada en una extensa investigación y que es capaz de producir diferentes formas de presentación o visibilidad. De modo que este “Monumento” llegado al Centro Cultural Montehermoso (o un “fragmento” del mismo, como consta en la web www.monumenttotransformation.org), no es tanto la celebración de un nuevo éxito artístico, como la recogida de datos y el muestreo de la amplia panorámica y del cúmulo de experiencias que incorpora el proyecto. Se trata de formas, ecos y testimonios que son fruto de la colisión del ámbito creativo con realidades políticas concretas y que nos exigen como receptores perspectiva histórica y social, y por tanto, análisis y reflexión.
Así que el nivel de exigencia que se plantea al espectador podría hacer árida e inconexa una primera aproximación a la muestra, algo que tras usar el pegamento de la implicación e indagar en las claves del proyecto en su totalidad, entenderemos sin duda de otro modo. Porque, efectivamente, el tema de la muestra pertenece a esa relación de asuntos que es necesario abordar desde el arte actual y que requieren de una presentación coherente para que la transmisión sea eficaz.
La exposición, comisariada por Zbyněk Baladrán y Vit Havránek, se centra en la “transformación social” que ha tenido lugar en aquellos países que vivieron un cambio político desde regímenes totalitarios. El proceso de trabajo, concebido como un espacio imaginativo y analítico, intenta ofrecer al espectador nuevas visiones de los procesos de cambio sufridos a partir de sacudidas sociopolíticas como son la caída del Telón de Acero (1989), las manifestaciones estudiantiles de Indonesia en (1998) o la Revolución de Corea del Sur (1987), entre otras. La muestra trata de observar esta “transformación” como un proceso ya vivido, pero que sigue proporcionando notas sobre lo que somos como sociedad y sobre el rumbo que adquieren las cosas como consecuencia de las citadas sacudidas.
Lo ambicioso del tema se convierte por tanto en lo más atractivo del proyecto y nos puede servir para valorar en cada caso la solvencia de las propuestas formales, toda vez que el marco teórico queda más que correctamente armado al incorporar, entre otras, firmas como la de Chantal Mouffe o Zizek, todas ellas disponibles en su archivo on line.

Exponer el monumento
Es importante recalcar que “Monumento a la Transformación” se puso en marcha desde la agencia Display (www.display.cz), de Praga y que su impulso viene dado por Tranzit (www.tranzit.org), una red independiente de producción cultural con sede en Austria, República Checa, Hungría y Eslovaquia que formará parte del equipo curatorial de la próxima Manifesta.
De modo que en el proyecto hay una especial atención a lo que supuso esa transformación en la denominada “Europa del Este”, una idea, la de la polaridad geopolítica, que ha determinado el imaginario “Este-Oeste” y sobre la cual los comisarios focalizan su punto de partida para ampliar su investigación a diversas opciones artísticas y teóricas que son reflejo de transformaciones en Grecia, Rumania, Serbia, España, Indonesia, Corea del Sur y Argentina.
El hecho de constatar todas estas transformaciones políticas locales con sus consiguientes interpretaciones desde las artes visuales tiene por objeto crear una especie de mapamundi de la transformación, algo que, como no puede ser de otro modo, resulta heterogéneo y desigual. Pero esa es la verdadera apuesta de un proyecto como el que acoge Montehermoso, en el que las circunstancias políticas concretas por un lado y la dimensión internacional por otro entran en colisión premeditadamente, generando así lecturas comparadas del relato histórico.
Y si este es un buen ejemplo de que “el todo” (el proyecto) es más que la suma de “las partes” (las obras), en la exposición hay efectivamente piezas y artistas, aunque no hayamos llegado todavía a ello.
Propuestas como la de Vyacheslav Akhunov (Uzbekistán), que realiza su propia exposición monográfica “de bolsillo”, con esquemas de proyectos conceptuales dispuestos en cajas de cerillas, o la realizada por Chto Delat, de San Petersburgo, que revisa en su video la victoria sobre el golpe restauracionista que tuvo lugar durante la Perestroika, chocan con otras bien distantes y distintas, como la del “Taller Popular de Serigrafía”, de Argentina o el video de Wisnu Suryapratama, antiguo activista del Movimiento Unido de la Universidad de Indonesia durante los disturbios de 1998. En la extensa lista de autores y autoras encontramos también el omnipresente “Archivo FX” de Pedro G. Romero y el video “Ficciones Anfibias”, de María Ruido, entre otras.

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