Muros y escombros

500 metros cúbicos de hormigón, cemento, ladrillo, teja y mortero; 49 metros cúbicos de madera, 15 metros cúbicos de arena, 2 metros cúbicos de cristal y medio metro cúbico de hierro componen la obra de Lara Almarcegui para el Pabellón Español de la Bienal de Venecia. Elocuente.
Una casa de subastas en Francia pone a la venta algunas secciones de gran tamaño del Muro de Berlín. Se trata de 48 piezas, fragmentos cubiertos de graffitis intervenidos en su día por artistas de renombre internacional.

Un supuesto grafitti de Banksy, el artista callejero más famoso de la escena, arrancado de la pared de un barrio de Londres es vendido en secreto. La codiciada pieza ha se ha vendido en una operación de la que se desconoce casi todo, aunque no lo esencial: ese pedazo de arte probablemente no regresará al muro para el que fue concebido en un barrio de la periferia que lo exhibía como orgullo de la comunidad.

Se trata de tres noticias recientes en las que la forma artística está ligada al muro callejero, al escombro, a la ruina; se diría que el aura de la obra de arte que creíamos desaparecida puede verse ahora al trasluz como polvo en suspensión. En el fondo todo sigue igual, el valor de cambio es lo que permanece, lo que se consolida, mientras que las formas contemporáneas se descomponen en mil pedazos que serán inevitablemente capitalizados.
Una de las ediciones del texto “En las ruinas del museo” de Douglas Crimp comienza con esta cita de Adorno:
"El término alemán museal tiene inflexiones desagradables. Describe objetos hacia los cuales el observador ya no tiene una relación vital y que están moribundos. Deben su preservación más al respeto histórico que a las necesidades del presente. Museo y mausoleo son términos que están relacionados por algo más que una asociación fonética. Los museos son los mausoleos de las obras de arte".
Theodor W. Adorno, “Valéry Proust Museum”

Habrá que preguntarse por la extensión de la característica museal a los eventos de arte, a sus "exhibiciones de culturismo", pero también a una idea del arte mucho más cotidiana. Quizá cada vez se establece más prematuramente ese tipo de relacion moribunda con el arte, quizá cada vez más el descubrimiento de la posibilidad de patrimonio (simbólico y financiero) pese más claramente en la recepción del arte contemporáneo. Se desvanece el tiempo de una relación sensible con las artes y el arte actual deja de serlo no tanto por su consumo rápido, si no por un gran distanciamiento, por un profundo desapego; así, el arte está dejando de ser el arte de nuestro tiempo para pasar a ser aquello que puede ser o no un arte representativo de nuestro tiempo, un producto de nuestro tiempo para el museo o para el negocio de las vanguardias.

4 comentarios:

Sociedad de Diletantes, S.L. y Casilda García Archilla dijo...

Buena reflexión y conclusión

arturo fito dijo...

Hey Sociedad + Casilda!! , seguís ahí, qué gozada ! Siento la poca continuidad...
Voy a vuestro sitio, que hace tiempo que no paso por allí
salud
fito

Sociedad de Diletantes, S.L. y Casilda García Archilla dijo...

Claro que sigo ahí, Fito, con mucho placer te leo, y este post tuyo tan melancólico me ha gustado mucho. Este tipo de "arte contemporáneo oficial y de bienal" es un rollo aburrido, alejado de todo

Jesusín dijo...

Vinagre y hiel, es lo que queda de sabor en la boca de algun*s pero por diferentes razones